2o. Dom
de Pascua Ciclo B (Id=265)
Tenían un solo corazón y una sola alma
Lectura del libro de los Hechos de los
Apóstoles
4, 32-35
En el grupo de los creyentes todos pensaban
y sentían lo mismo, y nadie considera como propio nada de lo que poseía, sino
que tenían en común todas las cosas. Por su parte, los apóstoles daban
testimonio con mucha fortaleza de la resurrección de Jesús, y todos gozaban de
gran estima.
No había entre ellos necesitados, porque todos los que tenían bienes o casas
los vendían, llevaban el precio de lo vendido, lo ponían a los pies de los
apóstoles, y se repartía a cada uno según su necesidad.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo
Responsorial
Sal 117, 2-4.16ab-18.22-24
La misericordia del Señor es eterna.
Aleluya.
Confitémini Dómino quóniam
bonus, quóniam in saéculum misericórdia eius.
Diga el pueblo de Israel: es eterno su
amor. Diga la descendencia de Aarón: es eterno su amor. Digan los que respetan
al Señor: es eterno su amor.
La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.
Confitémini Dómino quóniam
bonus, quóniam in saéculum misericórdia eius.
El brazo del Señor es sublime, el brazo
del Señor hace prodigios. No he de morir, viviré y contaré las hazañas del
Señor; me castigó duramente el Señor, pero no permitió que muriera.
La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.
Confitémini Dómino quóniam
bonus, quóniam in saéculum misericórdia eius.
La piedra que rechazaron los
constructores se ha convertido en la piedra fundamental. Esto es obra del Señor
y es realmente admirable. Este es el día en que actuó el Señor, festejemos y
alegrémonos en él.
La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.
Confitémini Dómino quóniam
bonus, quóniam in saéculum misericórdia eius.
Secuencia (Opcional durante la octava)
Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza a gloria de la víctima propicia de
Segunda Lectura
Todo el que ha nacido de Dios vence al mundo
Lectura de la primera carta del apóstol
san Juan
5, 1-6
Hermanos queridos: El que cree que Jesús es
el Mesías, ha nacido de Dios. Y todo el que ama a Dios, que da
Todo el que ha nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la fuerza victoriosa
que ha vencido al mundo: nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el
que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Este es el que vino mediante sangre y
agua, Jesucristo; no por agua únicamente, sino por agua y sangre; y el espíritu
es el que da testimonio, porque el espíritu es la verdad.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación
antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Tomás, tú crees porque me has visto. Dichosos los que creen sin haberme visto,
dice el Señor.
Quia vidísti me, Thoma, credidísti, dicit Dóminus: beáti qui non vidérunt
et credidérunt.
Aleluya.
Ocho días después se les apareció Jesús
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
20, 19-31
Gloria a ti, Señor.
Aquel mismo día, por la tarde, estaban reunidos
los discípulos en una casa con las puertas bien cerradas, por miedo a los
judíos. Jesús se presentó en miedo de ellos y les dijo:
"La paz esté con ustedes".
Y les mostró las manos y el costado. Los discípulos se llenaron de alegría al
ver al Señor. Jesús les dijo de nuevo:
"La paz esté con ustedes".
Y añadió:
"Como el Padre me ha enviado, yo también los envío a ustedes".
Sopló sobre ellos y les dijo:
"Reciban el Espíritu Santo. A quienes les perdonen los pecados, Dios se
los perdonará; y a quienes se los retengan, Dios se los retendrá".
Tomás, uno del grupo de los Doce, a quien llamaban "El Gemelo", no
estaba con ellos cuando se les apareció Jesús. Le dijeron, pues, los demás
discípulos.
"Hemos visto al Señor".
Tomás les contestó:
"Si no veo las señales dejadas en sus manos por los clavos y no meto mi
dedo en ellas, si no meto mi mano en la herida abierta en su costado, no lo
creeré".
Ocho días después, se encontraba de nuevo reunidos en casa todos los discípulos
de Jesús. Estaba también Tomás. Aunque las puertas estaban cerradas, Jesús se
presentó en medio de ellos y les dijo:
"La paz esté con ustedes".
Después dijo a Tomás:
"Acerca tu dedo y comprueba mis manos; acerca tu mano y métela en mi
costado. Y no seas incrédulo, sino creyente".
Tomás contestó:
"¡Señor mío y Dios mío!".
Jesús le dijo:
"¿Has creído porque me has visto? Dichosos los que han creído sin haber
visto".
Jesús hizo en presencia de sus discípulos muchos más signos de los que han sido
narrados en este libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que
Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios; y para que, creyendo, tengan en él vida
eterna.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.